Martes, 15 de Junio de 2010 20:53
E. de Bourgade La Dardye (*)

La antigua ley de naturaleza, desde los principios de la historia, obliga al hombre a buscar sin cesar el mejoramiento de su suerte, lo empuja de manera inconsciente a abandonar el suelo nativo para ir a buscar más lejos mejores condiciones de existencia. Esencialmente migrador, prosigue sin interrumpirlo, su camino hacia las nuevas tierras. Después de las grandes invasiones de los primeros siglos, la humanidad se detuvo.
Pareció querer arraigarse en Europa; pero no hizo más que concentrarse, que agruparse en los bordes del océano que la detenían, como para tomar carrera. Por fin llegó el día en que el impulso fue dado, y detrás de Colón, detrás de los misioneros, detrás de los grandes navegantes del siglo XVIII, la migración volvió a tomar su marcha triunfal.
(*) Fragmentos de El Paraguay (1889), traducido del francés por Erich Fisbach y editado en Asunción por la Embajada de Francia y Arte Nuevo . 2009.








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